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Nutrición específica para perros por raza y tamaño

Documento de archivo IAMS COMPANY

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NUTRICIÓN ESPECÍFICA POR RAZA Y TAMAÑO

Martin Coffman, DVM
Research and Development Division
The Iams Company, Lewisburg, Ohio, USA
Presented at the Iams Breeder' Symposium, February 9, 2002

INTRODUCCIÓN

El American Kennel Club reconoce 150 razas de perros. Si tenemos en cuenta el número de razas registradas por el United Kennel Club, el Field Dog Stud Book, el Canadian Kennel Club y las decenas de registros diferentes que hay en todo el mundo, queda claro que la diversidad de razas de perros domésticos es realmente impresionante. Todas estas razas se diferencian de forma sustancial por el tamaño, el propósito, la conformación y la genética. Aunque desde un punto de vista fisiológico todos los perros se parecen (todos tienen corazón, riñones, sistema digestivo, dos ojos y demás), las diferencias entre razas son evidentes.

La diferenciación de las razas se remonta a los orígenes de la domesticación. Partiendo de perros salvajes y lobos, el ser humano descubrió algunas características en los primeros cánidos domesticados que podían ser útiles para su supervivencia. Ya fuera para cazar, husmear, jugar o vigilar campamentos, el ser humano empezó a criar a los perros para que cumplieran unos cometidos específicos. Ahora, muchos siglos después, cada raza se ha convertido en una entidad individual que es un fiel reflejo de aquellos usos primitivos, si bien el progreso de la sociedad ha restado importancia a su función original.

Esta diversidad de razas, y sobre todo las grandes diferencias de tamaño entre ellas, ha supuesto un gran desafío para veterinarios, nutricionistas, directores de clubs de cría y criadores. El tamaño de cada raza refleja las diferencias en el ritmo metabólico y de crecimiento, así como una longevidad diferente. Por ejemplo, tanto un chihuahua de 2,2 kg como un terranova de 68 kg alcanzan un desarrollo completo y crecen en periodos de tiempo muy similares. Sin embargo, la enorme diferencia de peso entre ambos perros indica que el ritmo de crecimiento del terranova (kilogramos de peso corporal por mes) y la cantidad de tejido superan con creces a los del minúsculo chihuahua. Los veterinarios y los nutricionistas deben tener en cuenta estas disparidades desde el punto de vista sanitario y nutricional.

NECESIDADES NUTRICIONALES

Las razas pequeñas

Las razas pequeñas y miniatura presentan necesidades energéticas por unidad de peso corporal más altas que las razas grandes y gigantes.1 Esto es así porque la tasa metabólica basal guarda relación con la superficie corporal total. Como las razas pequeñas presentan una tasa superior de superficie en relación con el peso corporal que la de las razas grandes, precisan más energía por unidad de peso (libra o kilogramo). Además, el estómago en las razas pequeñas es relativamente pequeño, de modo que su capacidad para consumir alimentos queda en parte limitada.

Las dietas formuladas para razas pequeñas deben incorporar un mayor contenido energético y una matriz nutricional más densa en nutrientes que las diseñadas para las razas más grandes. La buena digeribilidad también es un factor importante, para que esta nutrición óptima pueda servirse en raciones pequeñas. El tamaño y la forma de las croquetas también deben presentar un diseño específico para las bocas pequeñas, facilitando así la masticación y el consumo.

Las razas medianas

Las razas pequeñas y grandes presentan necesidades nutricionales y sanitarias específicas bien documentadas. Sin embargo, las razas medianas, tales como los beagles, los spaniels y los perros pastores, se sitúan en "tierra de nadie". Algunos de los problemas nutricionales de las razas grandes, como los derivados del crecimiento óseo, también pueden darse en las razas medianas. Las razas medianas presentan unas necesidades energéticas moderadamente altas, dependiendo de su estilo de vida. Los nutricionistas y veterinarios, a la hora de determinar las necesidades sanitarias y nutricionales de estas razas intermedias y desarrollar dietas que les ofrezcan una nutrición óptima, deben tener en cuenta algunas de las necesidades de las razas más pequeñas, pero también de las más grandes.

Gestión de la reacción del azúcar en sangre de las razas pequeñas y medianas

Como el almidón es el componente principal de la dieta responsable del aumento del azúcar en sangre después de una ingesta, esta clase de nutriente precisa una atención especial en las dietas de las razas pequeñas y medianas.2 Evidentemente, la gestión de unos niveles de azúcar en sangre saludables es imprescindible en las razas grandes, pero las pequeñas también se benefician de este control.

El control del azúcar en sangre puede ser deficiente en diversas etapas o condiciones vitales. La diabetes, la obesidad, la preñez y la vejez pueden alterar la capacidad de los perros para regular el azúcar en sangre.2 La ingestión de alimentos provoca un aumento de azúcar inmediato, seguido de un aumento de la insulina en la sangre. Los animales que tienen una capacidad anormal para controlar el azúcar en sangre suelen presentar dificultades para almacenar glucosa; por lo tanto, el nivel de azúcar en sangre puede mantenerse elevado durante periodos más largos que en el caso de perros con un control normal. Resulta recomendable reestablecer los niveles normales de azúcar en sangre con mayor rapidez en estos perros con problemas, y las dietas que ayudan a minimizar la subida de azúcar en sangre tras la ingesta son beneficiosas.2

Está bien documentado que las diversas fuentes de almidón afectan a la subida del azúcar en sangre y a la reacción de la insulina tras la ingesta de formas diferentes.3 Los científicos han asignado un “índice glucémico” a muchos almidones para el ser humano con la intención de clasificar los alimentos comparando los niveles de azúcar en sangre que producen.4 Como casi todos los carbohidratos de los alimentos provocan la aparición de azúcar en la sangre (glucosa), su influencia sobre el metabolismo de la glucosa puede ser esencial.

Una investigación dirigida por The Iams Company documentó la influencia de la fuente de almidón en los niveles de azúcar en sangre tras la ingesta en los perros.2 En este experimento, las dietas analizadas se diferenciaban únicamente en la fuente de almidón. Los resultados indicaron que la fuente de almidón afectaba tanto a la respuesta del azúcar en sangre tras una comida como a la respuesta de la insulina del páncreas. Conviene minimizar esta respuesta ya que ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangre para mantener la energía. Al utilizar el arroz como fuente de almidón se obtuvieron niveles de glucosa e insulina mayores. La reacción de la glucosa se redujo al emplear sorgo como fuente de almidón, y la cebada minimizó la respuesta de la insulina. Por lo tanto, las dietas con sorgo y cebada como fuentes de carbohidratos se antojan las más efectivas para reducir la respuesta del azúcar en sangre a una comida en el caso de los perros (Figuras 1 y 2).

Figura 1. Respuesta media de la glucosa posprandial a dietas suministradas a perros con contenidos seleccionados de almidón. Figura 2. Respuesta media de la insulina posprandial a dietas suministradas a perros con contenidos seleccionados de almidón.

Es importante controlar los niveles de azúcar en sangre en los perros tras las comidas, ya que en las mascotas la obesidad y un metabolismo de la glucosa deficiente suelen guardar relación.5 Además, el resto de condiciones mencionadas anteriormente (diabetes, preñez y envejecimiento) se asocian con respuestas deficientes del azúcar en sangre tras una ingesta. Los propietarios se enfrentan al desafío de elaborar una dieta que provoque una respuesta de la insulina y el azúcar en sangre más equilibrada. Pueden lograrlo mediante una dieta elaborada con una mezcla de carbohidratos a base de sorgo y cebada.

NECESIDADES NUTRICIONALES DE LAS RAZAS GRANDES

Los perros grandes y gigantes están muy en boga entre las razas modernas. Sin embargo, las razas que alcanzan un peso corporal en la edad madura de más de 22,5 kilogramos suelen ser propensas a padecer una serie de problemas de desarrollo óseo cuyo origen puede estribar en la nutrición. La relación entre la nutrición y los problemas óseos ha centrado buena parte de las investigaciones nutricionales en los últimos años, sobre todo en el caso de cachorros de razas grandes.5-8

Estas investigaciones han demostrado que una alimentación desequilibrada durante el crecimiento está asociada con diversos trastornos óseos en razas de perros grandes y gigantes. Un 22% de los perros de menos de un año están afectados por trastornos del desarrollo óseo, y en más del 90% de estos casos la nutrición es un factor influyente.6 Dos son los escenarios nutricionales que pueden contribuir a la aparición de estos trastornos: 1) elección de una dieta con exceso de calorías y 2) suplementación con calcio durante la fase de crecimiento del cachorro. La aparición de trastornos en el desarrollo de los huesos suele asociarse con el crecimiento rápido de los huesos largos. Los trastornos más comunes son la displasia de cadera canina (DCC), la osteocondrosis y la osteodistrofia hipertrófica (ODH).

Los trastornos de desarrollo

La displasia de cadera canina es una compleja enfermedad biomecánica de la articulación de la cadera. Habitualmente, las superficies de la junta de la articulación de la cadera y la superficie de la cabeza del fémur no encajan. Esto provoca diversos grados de relajación u holgura en la articulación, factor que a su vez determina la gravedad de la enfermedad. La relajación de la articulación puede provocar su remodelación y resultar en artritis. Los síntomas clínicos varían; pueden ir desde una cojera severa en la etapa joven hasta la inexistencia de señales en toda la vida. La displasia de cadera canina tiene su origen en muchos factores. Los genéticos son muy importantes, así como los traumatismos en las articulaciones y otros factores ambientales. De estos factores ambientales, la dieta y el ritmo de crecimiento cobran gran importancia, sobre todo entre los 3 y los 8 meses de edad. Los cachorros que ganan demasiado peso durante este periodo sufren cambios serios más frecuentes en la articulación de la cadera y, por lo tanto, más cambios degenerativos en dicha articulación que en el caso de mascotas que crecen a un ritmo más pausado.1,10

Las osteocondrosis, y entre ellas la osteocondritis disecante (OCD), se caracterizan por interrupciones puntuales en la maduración del cartílago. Si bien el problema puede afectar a diversos puntos del esqueleto, suele darse sobre todo en el hombro, la babilla, el jarrete y el codo. Las osteocondrosis pueden provocar graves inflamaciones en las articulaciones o enfermedades degenerativas de las articulaciones que afectan a la superficie del cartílago. La osteocondritis disecante se produce cuando un pedazo minúsculo del cartílago se separa del hueso sobre el que reposa y lo expone al fluido de la articulación. Aunque factores tales como la edad, el sexo y la raza guardan relación con la OCD, desde un punto de vista nutricional se ha prestado atención sobre todo a la adquisición excesiva de peso y a la suplementación con calcio. 12,13 Las razas más propensas a sufrir OCD son gran danés, labrador retriever, terranova y rottweiler.12

La osteodistrofia hipertrófica también afecta, sobre todo, a las razas grandes y gigantes, y se caracteriza por un depósito excesivo y una absorción retardada del hueso en el distal del radio, el cúbito y la tibia. A medida que avanza la enfermedad se producen daños en los tejidos blandos que rodean los grandes depósitos óseos. Los síntomas más habituales son dolor e inflamación, cojera concurrente y fiebre fluctuante. Algunas mascotas llegan incluso a dejar de comer.

La genética desempeña un papel importante en casi todas las enfermedades que afectan al desarrollo óseo. Pero si la herencia fuera el único factor estos trastornos se hubieran erradicado hace mucho mediante la cría selectiva. Se estima que el coeficiente hereditario de la CHD es del 40%.14,15 Esto quiere decir que un 60% de los factores que provocan la CHD son ambientales. De todos los factores ambientales, la nutrición es uno de los más importantes. Si bien se han investigado muchos tipos de nutrientes, los datos indican, una vez más, que el exceso de calorías y de calcio son los dos factores nutricionales más importantes.

Los propietarios inexpertos de razas grandes suelen pensar que “mejor cuanto más grande”. Por este motivo, aportan un exceso de calorías a la dieta durante la fase de crecimiento crucial en la vida de un cachorro. El exceso de calorías en la dieta de un cachorro puede provocar un ritmo de crecimiento acelerado pero poco saludable. La sobrealimentación, aparte de aumentar la masa corporal y la presión sobre los huesos en crecimiento, provoca también que los huesos largos crezcan más rápido pero más frágiles, algo que no pasa con un ritmo de crecimiento normal. El mecanismo del efecto del exceso de calcio es más complejo. El exceso de calcio alimenticio eleva los niveles de calcio en la sangre, factor que estimula el mecanismo natural del cuerpo para mantener un estado normal. A través de la hormona calcitonina, la maduración normal del cartílago se ralentiza y se retarda el ritmo de absorción del calcio por parte del hueso. La supresión crónica de estas funciones por un exceso de calcio provoca un mayor espesor del hueso en desarrollo. Esto, a su vez, puede provocar problemas en las articulaciones y en el hueso en desarrollo. En un exhaustivo estudio llevado a cabo con ejemplares de gran danés en época de crecimiento, se descubrió que la sobrealimentación contribuye al desarrollo de problemas ortopédicos.16

En este estudio, los perros alimentados con una dieta con un aporte calórico restringido desarrollaron menos problemas ortopédicos de desarrollo que los cachorros alimentados sin límite calórico alguno. Los problemas más recurrentes observados fueron los siguientes: agrandamiento de las articulaciones costocondrales, hiperextensión de las articulaciones carpianas, agrandamiento de las áreas de crecimiento de los huesos largos, y hundimiento de la articulación de la “muñeca” en las patas delanteras y el jarrete de las traseras. Desde que se realizó el estudio original, este trabajo se ha corroborado con otros grandes daneses, así como con otras razas.16-18 Desde un punto de vista práctico, el tamaño en la edad adulta de un cachorro de una raza grande se determina en primera instancia por la genética, es decir, por el tamaño de sus padres. El incremento de la ingesta calórica apenas aumenta el ritmo de aumento de peso del cachorro. El cachorro que crece a un ritmo más lento y apropiado, al final pesará lo mismo que sus compañeros de camada de crecimiento acelerado, aunque tendrá menos probabilidades de desarrollar problemas de articulaciones y huesos.

Otra idea equivocada en torno a la nutrición y el desarrollo de problemas óseos durante el desarrollo concierne al papel de las proteínas en la dieta. El nivel de esta clase de nutriente en las dietas para cachorros también afecta a la incidencia de estas enfermedades en los cachorros de razas grandes; sin embargo, las investigaciones no han corroborado esta teoría.19 Los estudios realizados por Nap y sus colaboradores certificó que los cachorros de gran danés alimentados con dietas dotadas de diversos niveles de proteínas (31,6%, 23,1% y 14,6%) desde el destete y hasta las 18 semanas no presentaron diferencias ni en la absorción de calcio ni en el desarrollo de enfermedades óseas durante el desarrollo.20 La proteína no se considera factor importante en el desarrollo de enfermedades óseas durante el desarrollo de cachorros de razas grandes.

La suplementación de calcio es otra de las prácticas alimenticias habituales entre los propietarios no experimentados de cachorros de razas grandes. Una investigación ha demostrado que el exceso de calcio alimenticio puede afectar negativamente al desarrollo óseo en las razas grandes y gigantes.21 Durante un estudio que se alargó 18 meses dirigido por The Iams Company y la Auburn University, se alimentó a cachorros de gran danés con tres dietas dotadas de diferentes niveles de calcio alimenticio: 0,48%, 0,8% y 2,7%. Los cachorros con la dieta más alta en calcio presentaron el 86% de las cojeras presentes en el estudio.

Otros estudios demostraron que los cachorros de gran danés no fueron capaces de frenar la absorción del exceso de calcio hasta cumplir los siete meses de edad.21-23 Por lo tanto, los cachorros de razas grandes deberían recibir una dosis de calcio alimenticio adecuada, pero no excesiva. Desde un punto de vista práctico, para cachorros de razas grandes y gigantes se establece como beneficioso un nivel de calcio alimenticio del 0,8%.

Algunos criadores y propietarios intentan utilizar una dieta de mantenimiento para adultos para controlar la ración de calcio y energía de los cachorros de crecimiento rápido. Si la dieta del adulto presenta un nivel de calcio estándar (1,1%), el cachorro seguirá consumiendo calcio en exceso. Una dieta con niveles energéticos normales y niveles de calcio reducidos es la ideal para la nutrición de cachorros de razas grandes. Este tipo de dieta se comercializa ya bajo la etiqueta de comida para "cachorros de razas grandes".

CONCLUSIÓN

La gran diversidad de razas caninas desarrolladas por el hombre ha provocado interesantes idiosincrasias en cuanto a conformación, personalidad y necesidades nutricionales. Los criadores y los propietarios pueden conseguir que sus crías lleven una vida sana aprovechando los avances nutricionales específicos para determinadas razas y determinados tamaños de raza que se desarrollan tras concienzudas investigaciones. Las razas pequeñas y medianas, al presentar un ritmo metabólico más alto, suelen precisar niveles calóricos más elevados. Todas las razas pueden beneficiarse de una dieta que les ayude a gestionar unas respuestas de azúcar e insulina en sangre saludables tras las comidas; para ello conviene que se emplee cebada y sorgo como fuentes principales de almidón. Las razas grandes y gigantes necesitan aportes calóricos y de calcio moderados durante los meses de crecimiento. Si los propietarios y criadores conocen las necesidades sanitarias y nutricionales específicas de sus razas, es más probable que ofrezcan una nutrición óptima a los perros.

REFERENCIAS

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