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LOS CRIADORES APASIONADOS
NUNCA DEJAN DE APRENDER.
Salud gastrointestinal de los perros
Documento de archivo IAMS COMPANY
Iams es una marca registrada de The Procter & Gamble Company desde 1999. Éste es un documento de archivo usado históricamente por la empresa Iams Pet Food o para los productos de Iams Pet Food. Todos y cada uno de los datos que se incluyen en él deben interpretarse en el contexto de la época y zona geográfica de su uso inicial, ya que las circunstancias y los productos pueden haber cambiado desde entonces. Los productos y datos relacionados con ellos sólo son para los EE.UU. Sin la autorización de P&G, no debe realizarse ninguna afirmación ni uso posterior de estos documentos.
¿QUÉ TAL SE ENCUENTRA EL APARATO GASTROINTESTINAL DE SU PERRO?
Por Dr. Donna M. Waltz, Ph.D.
The Iams Company
Los problemas gastrointestinales (GI), como los vómitos y la diarrea, son un problema importante para muchos propietarios y criadores de perros. Las infecciones y otros trastornos del tracto GI afectan a todo el animal y constituyen un problema de salud importante que da cuenta de un elevado porcentaje de visitas y costes de veterinario. Además, los problemas del tracto GI causantes de la diarrea pueden provocar la muerte en animales muy jóvenes o enfermos.
La dieta puede desempeñar un papel importante en la optimización de la salud del tracto GI, especialmente el tipo y la cantidad de fibra presente. La fibra dietética afecta a la salud y al funcionamiento del tracto GI canino de varias formas, que incluyen efectos físicos, efectos nutrientes, y afecta al tipo y número de bacterias "beneficiosas vs. nocivas" en el intestino. Todo ello depende de la cantidad y el tipo específico de fibra en la dieta.
El papel de la fibra en los cánidos
Aunque la dieta de los perros es principalmente carnívora, el tracto GI del perro tiene bacterias que pueden digerir determinados tipos de fibra. Estas bacterias producen sustancias (ácidos grasos de cadena corta) que proporcionan energía a las células del revestimiento intestinal del animal. Los estudios muestran que las dietas que contienen sólo ingredientes fácilmente digestibles y absorbibles, es decir con poca fibra o ninguna, en realidad "hacen pasar hambre" al tracto GI inferior. Esto puede provocar trastornos intestinales y afectar negativamente a la salud. Las dietas sin fibra también reducen la capacidad del revestimiento del tracto GI de proteger contra gérmenes, aumentando el riesgo de enfermedad.
Del mismo modo que una dieta pobre en fibra no es buena, las dietas con un exceso de fibra también pueden ser un problema. Un buen nivel de fibra en comida seca para perros se indicaría en el cuadro de análisis garantizado como "fibra cruda" y puede ir del 3 al 5 por ciento. Los niveles muy elevados de fibra pueden reducir la digestión de toda la dieta y provocar deficiencias de determinados nutrientes; también pueden influir en la velocidad con la que los alimentos pasan por el tracto digestivo del perro, bien sea acelerándola y provocando diarrea o ralentizándola y provocando estreñimiento.
Tipos de fibra: pros y contras
El tipo de fibra dietética es importante por su potencial de modificar el número y los tipos de bacterias GI. Los cambios en los recuentos bacterianos normales, debidos a cambios en la dieta, uso de antibióticos u otros factores, pueden aumentar el riesgo de problemas digestivos y nutricionales, y el riesgo de contraer enfermedades.
Normalmente, en las dietas caninas encontramos tres tipos de fibra. El primer tipo, la fibra muy fermentable, se descompone y es digerida rápidamente por las bacterias del tracto GI del perro. La pectina, el carob de algarrobo o el talha son fibras muy fermentables. La ingestión de cantidades excesivas de fibras muy fermentables puede provocar deposiciones líquidas o sin formar y la producción de gas en los perros.
El segundo tipo es la fibra moderadamente fermentable. Las bacterias GI digieren estas fibras a una velocidad moderada. La incorporación de fibra moderadamente fermentable, como la pulpa de la remolacha, en la dieta del perro ayuda a mantener un revestimiento saludable del tracto GI y a producir deposiciones húmedas y bien formadas. Las fuentes de fibra moderadamente fermentable también alimentan a las bacterias beneficiosas, ayudándolas a superar en número a las especies nocivas.
El último tipo es la fibra poco fermentable. Estas fibras, como la celulosa, no se digieren en gran parte por las bacterias intestinales. Aunque muchos creen que estas fibras ayudan en el caso de estreñimiento, los estudios en perros muestran que la ingesta de niveles elevados puede incluso favorecer el estreñimiento.
En resumen, la fibra dietética puede tener una influencia importante sobre la salud del tracto GI de un perro. Una dieta con un nivel apropiado de fibra moderadamente fermentable proporciona ventajas nutricionales para el revestimiento del tracto GI y puede incrementar el recuento de bacterias intestinales de forma positiva. Este tipo de dieta ayuda a optimizar la salud GI y a reducir el riesgo de trastornos GI (vómitos, diarrea y estreñimiento) en perros sanos.
Sobre la Dra. Waltz
La Dra. Waltz es licenciada en agricultura y en biología por la Ohio State University, y obtuvo un doctorado en nutrición animal en la University of Minnesota. Tras su graduación, trabajó más de cinco años como revisora principal en el Centro de Medicina Veterinaria de la FDA, en la división de alimento para animales. La Dra. Waltz trabaja actualmente como Directora de Desarrollo de Comunicaciones Veterinarias de The Iams Company. Ha colaborado con varias organizaciones de rescate de animales de perdidos y actualmente comparte su vida con nueve animales domésticos.